Atlantiterráneo


De una a otra orilla de mares, playas, océanos,
en oleajes de memorias de orientes, moros y romanos,
por torrentes de polvora y papel entre musulmanes y cristianos,
semblantes del mismo rostro, continentes del mismo mundo, son nacidos.

MapaIberoamerica1

Esclavitud, encuentro, invención: nombres de  conquista.
De norte a sur se escribe Historia vencedora.
Abajo se paga y baila factura que se cobra,
de arriba dictan ritmos de muertes, hambres, progresos de suicida.

Etno, alter y ecocidios se consagran en pérfida atadura.
Machos, militares, racistas buscan salvar al hombre ensimismado
creyendo en Dios, eso se dá por descontado,
bajo fes ciegas y amargas, por única armadura.

Se renuevan culpas y olvidos ancestrales,
se rentan nuevos dogmas de ombligo ante el espejo,
lo humano se compra y vende en mercados de reflejos,
sexo, raza, religión, nación, títulos, ingresos
cotizan en carteras y bolsas transcarnales.

Injusto cuento se constata y enfrenta en las mazmorras
donde se fecundan silencios y olvidos de miseria,
se llenan de piel, razón, corazón otras historias
en lenguas de catacumba, barrio, fabela, cinturón de miseria, pueblo, chabola.

No son pocos, seguro, los insurrectos, quienes resisten
a ese orden virtual, de unos cuantos, que se impone sin consulta
y que al subsistir al desorden cotidiano que resulta
refundan y fecundan encuentros del decir incompatibles.

Gesta humana, por lo demás, perdurar a sus errares
de miedos de milenios por fronteras, “logros”, metas: espejismos.
Reto humano, como el que más, comprender que lo divino
se pare entre miradas, caricias, palabras, escuchas,
pasos de temores y luchas
por futuros de esperanza, aún hoy, de las y los vencidos.

Hambres de comida, salud, prestigio, dignidad inmemoriales
se acumulan y recrean como estratégicas defensas personales.
La mayoría sin permisos, papeles o eucaristías
algunas florecen al salvarse con las más: en plenas carestías.

Busco distinguir, seguro yerro,
entre creencias y pareceres de humano misterio,
palabras de ventana y puente con los otros: de paz  y vida,
de sólo decires, egos de violencia Dios, Historia, Verdad: necrofilias.

Todo es según el color del cristal con que se mira
anticipó el poeta,
Pero no todo vale humanamente lo mismo:
nuestra humanidad nos lo recuerda.

Que la primera persona sea el plural y en femenino
nosotras, las personas
que sean las otras, la otredad
nuestro humano comienzo singular.

AbrazoIbero

Son otras quienes nos nombran
y nos acogen de partida
arropándonos en sangre, lengua, comunidad, guarida.

 

No pueda ser, entonces, España sin árabes,
vascos, celtas, saharauis
catalanes, sucadas, romanos,
gallegos, anadaluces, gitanos…

No puedan ser Nuestras América y Africa
sin las otras Europas, las nuestras
con las Españas
como cabeza de playa
en esa neo-fortaleza.

Mirada al Atlantiterráneo ibérico
desde abajo, como terruño.

Canto de alba a ventanas y puentes
unión de historias y continentes
entrelace de mundos.

Coles, Ourense, Galicia, 2002

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errado errante
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