El posmachismo (I)

Todo un hallazgo, muy bueno.

AUTOPSIA


POSMACHISMO-IEl posmachismo es una de las últimas trampas que la cultura patriarcal ha puesto en práctica
. Su objetivo es claro, busca jugar con la normalidad como argumento y hacerlo, paradójicamente, en nombre de la igualdad. Para los posmachistas todo lo que sea corregir la desigualdad, que lógicamente se dirige a atender a las mujeres que sufren sus consecuencias, es presentado como un ejemplo manifiesto de desigualdad por no contemplar dentro de esas medidas a los hombres. Incluso llegan a presentarlas como un ataque contra ellos, puesto que muchas de estas iniciativas buscan modificar privilegios que la cultura les ha concedido, es decir, los privilegios que los hombres se han dado a sí mismos.

El posmachismo lo tiene fácil porque juega en campo propio. Pretende que continúen las mismas referencias tradicionales, no otras, y para ello su estrategia es generar cierta confusión y desorientación, porque esa desorientación se traduce en…

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Dramaturgias hispánicas, s. XXI – 3 y última, por ahora.

DJuanX

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Dramaturgias hispánicas, s. XXI – 2

Juana2015M

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Dramaturgias hispánicas, s. XXI – 1

JoseZ2015M

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Por una confluencia transciudadana: #DemocraciayPunto.

Juntos_Galeano“Ojala podamos tener el coraje de estar solos, y la valentía de estar juntos” escribió en su día Eduado Galeano. De cara a las próximas elecciones generales en España, creo que dentro de esta fórmula se precisa incluir la lucidez y la  generosidad como garantes de esa valentía.

1. Podemos con las formas políticas de siempre?

No quiero extenderme en el cuestionamiento a las formas, demasiado parecidas a las de siempre, que ha desplegado Podemos a lo largo de su corta historia, y que parecen reafirmarse de cara a afrontar este escenario electoral. Las críticas internas se han venido sucediendo y canalizando como acopio de firmas contra sus fórmula de primarias, impuesta desde su cúpula, o como artículos digitales, desde dentro y desde fuera, que desmontan sus intenciones de constituirse como marca paraguas capaz de aglutinar las diversas sensibilidades ciudadanas a favor de un cambio radical, de raíz, en las formas de hacer política. 2015M_MapaMutacionesSensibilidades, formas de hacer y entender la política que en su momento se manifestaron unitariamente en el llamado por una Democracia real que alumbraran, hace ya más de cuatro años, al 15M, pero que desde entonces no han hecho más que dispersarse e ir canalizando, fluyendo en sus diversas dimensiones territoriales, temáticas y sectoriales, hacia una enorme cantidad de iniciativas ciudadanas, desde abajo, con menor o mayor alcance y continuidad, pero en los que sin duda se tiende a la desilusión ante las actitudes personalistas y soberbias que se transmiten desde las estructuras del más clásico partidismo tejidas alrededor de la figura de Pablo Iglesias.

En resumen, si se puede, pero solos no Podemos, y hay quienes piensan que aún se está a tiempo para no hacer de éste un proyecto fallido. Se trata, simplemente, de seguir fluyendo en este expandir de competencias y frentes, y no implosionar en una única marca, por más novedosa y esperanzadora que se presente. 

2. Ahora en común… ¿qué?

Tratando de cubrir este espacio de creciente desilusión, nace Ahora en Común como una marca confluyente para ganar las elecciones generales mediante la conformación de una candidatura ciudadana. AhoraenComunPgWebTras de ella se agrupan cargos de IU, del propio Podemos, y de Equo, pero sobre todo diversas personalidades de la sociedad civil e integrantes de las múltiples candidaturas populares que se presentaron a las últimas elecciones municipales y autonómicas como Ahora Madrid, Zaragoza en Común, Ganemos Palencia o Cambiemos Murcia.

Recogiendo la denominación propuesta por el carne crudo Javier Gallego en su columna de eldiario.es el pasado 9 de junio, esta nueva iniciativa realiza un llamamiento para conformar un acuerdo en torno a “una serie de puntos programáticos de sentido común” que dicen reflejar el “consenso social de nuestro tiempo: recuperación de la soberanía, regenerar y profundizar la democracia, restituir la decencia y la transparencia en el ejercicio de la función pública, defender la universalidad de los derechos humanos (educación, sanidad, alimentación, vivienda y trabajo) y establecer la dignidad, la igualdad, la sostenibilidad, la participación y la justicia como principios rectores de la nueva política que exigen los retos y oportunidades del siglo XXI”.

En lo que me parece una síntesis, bastante escueta y bien narrada, de los principios programáticos que en su momento impulsaron el Manifiesto de la Plataforma Democracia Real Ya, nadie que se sienta identificado con aquella pristina declaración de principios, dejaría de identificarse con esta nueva versión.

Un punto a favor de Ahora en Común es el de reconocer la necesidad de espacios amplios en los que se sientan cómodas “todas las personas y fuerzas políticas que apuestan por el cambio”, para lo cual se posicionan a favor de un “método inclusivo y democrático que garantice la pluralidad y la equidad en el proceso de elección de los candidatos y candidatas”; con el objetivo, no podría esperarse otro, de “inaugurar una era de Gobierno de las personas y para las personas”.

Ahora bien, personalmente, y apelando a mis (de)formaciones antropológicas que me alertan al asumir que el sentido común es el menos común de los sentido, y antes de sumarme, emotivamente, a la etiqueta #QuieroConfluencia me asaltan algunas preguntas que pueden resumirse en una expresión de andar por casa: si, vale, pero ¿Cómo? Es decir, ¿son replicables las diversas fórmulas que dieron lugar a las distintas candidaturas ciudadanas locales en una única fórmula estatal? Y si si, ¿a qué costo? Es decir, si tras esta idea de confluencia late la ya residual idea de “Unidad Popular” es previsible que se imponga, también aquí, el asamblerismo como núcleo del método de toma de decisiones por lo que éste nacerá secuestrado por quienes (personas y sobre todo grupos) puedan asumir  sus dinámicas de conciliación y desplazamientos, por lo que difícilmente se logrará la amplitud de espacio a la que se apela.

Y otra: los meses que quedan de aquí al inicio del próximo curso político, y que señalará sin duda el inicio de la fase de precampaña ¿es suficiente para generar un programa, concreto, viable, ilusionante que dé sentido de futuro a esa confluencia ciudadana, o nuevamente se trata, simplemente, de reclutar “en abierto” a unos cuantos rostros mediáticos que ayuden a dar un tirón electoral a, nuevamente, los grupos. personas, formas de hacer que siempre han estado ahí?

Finalmente, su posicionamiento abiertamente desde la izquierda ecologista ca a favor de una mayoría social de cambio, se estrella con la contradicción estadística ya señalada por Sergio Salgado en su intervención como representante del Partido X  en el Coloquio que sobre este tema realizara Espacio Público en el Ateneo de Madrid hace ya más de un año.

3. Hora de #SolucionesCiudadanas.

Más allá de los decálogos bienintencionados y, como lo señala el propio “Sergio X”, reconociendo que el demonio está en los detalles, se precisa asumir que no acabamos de dejar atrás este momento clave para ganar el tablero, como escribiera Gerardo Tecé, hace ya casi exactamente un año, y con él suscribo que “ni unos ni otros, ni los coleta ni los sin coleta pueden permitirse fallar ahora por culpa de personalismos o amor a siglas”

Apelaba, al iniciar estas notas, a la generosidad y a la lucidez como garantes de la valentía que se precisa para permitirnos posicionarnos electoralmente juntos, a todas las fuerzas e inquietudes políticas,  a favor del cambio en las próximas elecciones generales. Pienso en la lucidez que encierra el reconocer que no se trata de cambiar una fuerza política por otra, sino de transformar, de una vez por todas y para siempre, las formas de hacer política, y en ese sentido alumbrar y canalizar las iniciativas que ya ha estado trabajando, fluyendo, desde hace tiempo, en los diversos frentes temáticos y territoriales con este mismo horizonte. De ahí, se precisa generosidad para abrirse, y recoger en su dispersión los programas y métodos, las soluciones ciudadanas que ya han dado pruebas de servir y de resultar viables en este camino.

No tenemos ya más tiempo de volver a empezar desde cero, ni podemos volver a confiar en nuevas caras o distintos nombres que en periodos  electorales se afanan por presentarse como buenos pastores, y una vez en la gestión de lo que nos es común puedan transfigurarse en más de lo mismo, en lo de siempre. Es hora de dejar de ser rebaños teniendo la valentía de ejercer una lucidez implicante y generosa que alumbre, reconozca e impulse lo mejor de la sociedad civil, independientemente de filiaciones ideológicas o carismáticas.

Personalmente estoy convencido de que el programa del Partido X, y su método, podrían ahorrar ingentes horas de debates, reuniones, y asambleas si se asumieran como el pacto ciudadano transversal y de  mínimos que es.

AsesormientoPxPodemosEl propio Pablo Iglesias, en su momento, y antes de amurallarse tras su estructura aplanadora, llegó a reconocer el carácter innovador y empoderante del mismo, pero parece haberse dado cuenta, muy pronto que con un método como el del Partido X los personalismos y las decisiones centralizadas no tienen lugar.

El que se asumiera su asesoramiento técnico y sus sistemas de participación ciudadana por parte de Ahora en Común para las elecciones que se avecinan, contribuiría sin duda a abrir este proceso de cambio a agrupaciones y personas que no se identifican, necesariamente, con las etiquetas de la izquierda ecologista, pero si con la necesaria (r)evolución democrática que se demanda desde las ciudadanías y que urge emprender en España, y en su momento trasladar a Europa toda.

Se trataría de una confluencia, si, pero transciudadana, es decir, entre las personas, si; entre las agrupaciones que federan competencia sin perder sus identidades, también; pero sobre todo para dar a luz nuevas formas de ejercer la ciudadanía.  Una ciudadanía cotidiana, vital, a favor de lo que nos es común.
HojaRutaPX
Por lo que conozco hasta ahora, en mi habitar enREDado, el método que se requiere para esta tarea ya está inventado, y conlleva tanto una detallada hoja de ruta, como un futuro realizable a partir de facilitar las soluciones que la sociedad civil organizada ya tiene, y que se denomina, simplemente, #DemocraciayPunto.

Y entonces si, EMHO (En Mi Humilde Opinión) #TocaConfluenciaX. 

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Apuros masculinos sobre el amor.

12 Causas Feministas

Tradicionalmente las mujeres han tenido que ofrecer sexo para conseguir afecto, y los hombres han tenido que dar o fingir amor para obtener sexo.

Como nos recuerdan desde la iniciativa 12 Causas Feministas para un 2013 menos machista: Cupido, el amor romántico, cuando menos atonta, y en el peor de los casos mata.

Denunciar las falacias patriarcales que fundamentan nuestras arcaicas ideologías preponderantes en torno al amor, es la causa que se nos propone  a lo largo del mes de febrero. Con tal motivo quiero compartir algunos apuntes de un libro, lamentablemente agotado, del ya fallecido sociólogo valenciano, Joseph-Vicent Marques y que me ha resultado esclarecedor para entender, entenderme y hacer frente a mis deformaciones de socialización patriarcal. Se trata de su Curso Elemental para Varones sensibles y Machista recuperables, en el que dedica su lección Quinta a las dificultades del amor.

PortadaCursoMarques0001El autor parte por denunciar la “soez tacañería” de nuestro lenguaje a la hora de designar los sentimientos a fin de delimitar la materia de la que habla. Así, más allá del amor a Dios, a los animales, a las filiaciones paradeportivas o sentimientos patrióticos, la  experiencia amorosa a la que nos referimos son aquellos sentimientos de afecto positivo que nos llevan a querer disfrutar del sexo con una persona, a querer compartir la residencia con ella, o a ambas cosas.

Y es que, como subraya el propio Josep: amor, sexo y convivencia son cosas distintas aunque se presentan juntas. La atracción sexual, para bien o para mal, se da dentro y fuera del terreno del amor. La convivencia, por su parte, tiene que ver con el amor, pero básicamente con la compatibilidad de caracteres y las formas de utilizar un comerdor-salón, una cocina o un cuarto de baño únicos. El amor consiste en amar pero se manifiesta en actividad o en inactividad sexual, y en gestos de buena o de mala convivencia.

Coherente con el objetivo pedagógico de su obra, Josep realiza su exposición a partir de las quejas más frecuentes de las mujeres respecto del colectivo masculino en materia amorosa. No sin antes compartirnos algunas de las ideas básicamente estúpidas que sustentan la filosofía amorosa con la que hemos sido educadas, mujeres y hombres, y estrechamente relacionadas con  los rasgos del amor romántico que denuncias las voces feministas, y según los cuales: 1) no hay más de tres o cuatro tipos de amor: familiar (entre parientes), de enamoramiento para casarse, y platónicos (irrealizables); 2) lo demás son amoríos, pasiones funestas o confusión entre el corazón y la entrepierna, 3) se puede graduar a quien se quiere más, como si el sentimiento tuviese un factor único; 4) si uno se enamora o se casa, cualquier otro amor desaparece o se convierte en amenaza, y 5) el enamoramiento conduce al matrimonio, donde el amor no desaparee sino que se transforma en otra cosa más tranquila y profunda (al parecer, compatible con los bostezos y las bofetadas).

Se trata de una visión reduccionistas, sin duda, pues busca contener la diversidad de formas —clases de amor, dice Joseph— en las que puede expresarse un sentimiento a lo largo del curso de vida, y en el cual suele experimentarse el amor de distintas maneras con cada pareja, e incluso dentro de cada relación según la época.

Ahora bien, aun cuando se compartan estas ideas generales y absurdas por hombres y mujeres sobre nuestros vínculos amoroso, se nos transmiten de forma  distinta. En pocas palabras: a los hombres se nos previene contra el amor, mientras que entre las mujeres se realiza una propaganda desmesurada sobre el mismo.

En el primer caso, y mediante leyendas del tipo Adán y Eva, Sansón y Dalila, o Circe y Ulises, o historias sobre guerras, tronos y reinos perdidos por culpa de funestas intervenciones femeninas, se nos previene ante un sentimiento que en su forma básica se presenta como desbordamiento, y que suele relacionarse con actitudes como la confianza, el abandono, la dulzura, la entrega y la contemplación, todas ellas identificadas “oficialmente” como femeninas. Al tiempo de exigírsenos imitar la dureza y la fuerza propias del modelo masculino, y someternos a una sobre estimulación en torno al ejercicio de nuestra sexualidad en términos exclusivamente genitales, como vías de “conquista” sobre personas supuestamente inferiores y reafirmación personal. En resumen, los varones más que educados sobre el amor, somos vacunados en contra de él, dando como resultado nuestra tendencia a reprimirlo, a negarnos a nosotros mismos que amamos, a ponerle límites al sentimiento y a expresa poco y mal nuestro amor o nuestros amores.

Por su parte, a las mujeres en su educación tradicional son conformadas como seres no para sí mismas ni para la interacción social, sino para otros: en un primer momento para la madre y el padre, más tarde para el marido y los hijos; personas a las que debe dar amor y de quienes espera recibirlo.

El gran logro de su vida será conseguir el amor –o algo que se parezca— y su gran frustración será no encontrarlo. Hiperestimuladas hacia el amor, se les enseña a confundir amor con matrimonio y a idealizar a la pareja y al sexo; al tiempo que se les brinda una coartada embellecedora y unificadora de las diversas servidumbres, dominaciones o dependencias a las que se les someten. Todo en tanto pruebas de amor y en cumplimiento de su supuesta vocación amorosa.

Nosotros, prevenidos hacia el amor y ellas amoradictas, así nos va. Como lo ha señalado María Martín, Coordinadora de Especialistas en Igualdad, y representante en España de AMAN en sus vueltas con el amor: “Celebramos un amor anticuado, generador de relaciones de dominación y sumisión, que entrega los cuerpos de las mujeres a decisiones ajenas a ellas y anatemiza los de quienes, hombres y mujeres, se alejan de la sexualidad tradicional”.

Las conclusiones y ejercicios que nos propone Josep-Vicent al colectivo masculino son puntuales:

  1. Empezar por reconocer nuestro amor, como primer paso para reflexionar sobre él y actuar coherentemente.
  2. Desarrollar el amor, en sus diversas dimensiones inerpersonales: a las amistades, con nuestra compañera, hacia hijas e hijos. A fin de no acabar amando al gerente de la empresa en la que trabajamos, o al más reciente ganador del balón de oro.
  3. No alarmarnos antes nuestra incomodidad con el amor ni ante la aparente facilidad de ellas ante el asunto. No tiene nada  que ver con ninguna propiedad biológica o metafísica de las mujeres, es producto de una determinada educación patriarcal al servicio de los hombres.
  4. Si amas, dilo, exprésalo. No seamos tacaños.  Mírela y dígale algo, aunque la primera vez sea solo “patata” ya progresará.
  5. Si no ama, no se excuse ante el silencio. Nuestra pareja tiene el derecho a saber por dónde andamos sentimentalmente.
  6. Tenemos el derecho a que no se nos exijan precisiones o compromisos que, honestamente no podemos dar. Es mejor aclararlo, sin olvidarnos de expresar verbalmente lo que sentimos por nuestra pareja.
  7. Niéguese a continuar la rueda de simulación (ese desigual intercambio de expectativas en las transacciones de amor por sexo, y de sexo por amor). Ni las mujeres están pidiendo a gritos que se les ame de por vida y con anillo, ni usted, probablemente, deja de estar necesitado de afecto cuando sólo cree tener urgencia sexual.
  8. Arriésguese. Si le da miedo el amor, sumérjase en él, no sea cobarde. ¿No que no debemos temer a nada? Para bien o para mal casi todo el mundo sobrevive a la experiencia y más muerte en vida ha producido la costumbre o el miedo que el amor.

Para finalmente extendernos una invitación:

9. No se asuste de amar a una mujer inteligente. Sólo muerden a los cretinos, y doy testimonio de que si somos capaces de renunciar a los privilegios y autopercepciones megalómanas de sentirnos con derechos sobre ellas que nos inculca el patriarcado, podremos sentirnos estimulados a ensanchar nuestras habilidades de comprensión y vinculación humanas.

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Sutiles sexismo urbanos

Toda ciudad cuenta memorias colectivas.

Al relatarnos, en mobiliarios y monumentos públicos un pasado reciente compartido, nos permite acercarnos a “la estructura espiritual” de la comunidad que la habita, diría Jodorowky.

Con sus ornamentaciones de los espacios de tránsito y convivencia, todo espacio urbano es capaz de desvelarnos una particular y nada neutral puesta al día de los significados impuestos como válidos y legítimos en esa comunidad. Las orientaciones y configuraciones que nos proporcionan, pueden leerse como ejercicios de poder, como materializaciones de la hegemonía en tanto celebración y legitimación permanente del Régimen de Verdad y sus microfísicas con las que se reproduce, diría Foucault.

Con éstos presupuestos de la antropología urbana y procesual en mente, y luciendo las gafas violetas que me han enseñado a usar las Causas Feministas, salgo a pasear por la ciudad del noroeste ibérico en la que habito y me detengo, no tanto en personajes, fechas, motivos singulares que la distinguen; como ante las huellas y las pisadas patriarcales que, cual personajes urbanos y modernos al habitarla, nos habitan.

No me detengo demasiado ante la publicidad sexista y sus lenguajes y usos corporales,PubliClubHaway

PubliAudiSexta

EsteoreotiposFotodepila

EstreotiposBarber

agrupamientos y modelos Barbie unisex que saturan permanentemente medios y espacios comerciales.

Al cruzar las calles rumbo al centro, recuerdo el debate que se diera hace algunos años en España (en uno de los mejores momentos para las causas feministas en términos de iniciativas y políticas públicas, y que ahora pareciera tan lejos), sobre la señalización androcéntrica de nuestras ciudades, dando pie a propuestas a favor de una señalización urbana igualitaria.

SutilSexismoUrbano

SenalPasoRojoY ello a pesar de que a esas horas, casi a media mañana, suelen ser ellas las principales usuarias de estos espacios.

Casualmente esa misma noche, en la red, me doy de bruces con algunas propuestas “alternativas” que me recuerdan las notas de Ethicmaps acerca de lo real que hay en lo ficticio.

SemaforoTierraMedia

En la medida en que me acerco al casco viejo, se empiezan hacer más frecuentes las plasmaciones del ordenamiento patriarcal, sus valoraciones y jerarquizaciones.

FachadaEscudo

Lo que más abundan son los escudos,

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heráldicas que nos remiten a los linajes patrilineales (de hecho nuestros apellidos suelen componerse por esa misma línea, en tanto incluyen el del padre y el del padre de la madre);

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al mismo tiempo que a la legitimación del uso de la violencia como herencia medieval y moderna que asume como protagonista ideal al caballero – guerrero.

De repente, unos pasos más adelante, la fachada de un edificio oficial me confronta con una suerte de sintética parábola de los legados patriarcales que confluyen para dar principio de legitimidad al estado moderno. 

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En su centro,  arriba y dentro de un nicho, la figura de un jerarca religioso. A sus costados, en perfecta armonía neoclásica que resalta sus falsos pilares, dos heráldicas distintas pero en posición simétrica dentro del conjunto, que nos remontan, además, a los pactos patriarcales con los que se forjó, históricamente, la unidad territorial de los estados nacionales presentes, en este caso, como bandera que en su contextualización arquitectónica da visos de continuidad evolutiva respecto a los muy viriles estandartes de guerras, combates y violentos torneos medievales.

BancoModerno

Unos pasos más adelante, y en otros emblemático edificio público, las imágenes religiosas en su dimensión más explícita se han substituido, como soporte y marco del escudo, literalmente, “nacional”, por dos figuras de leones macho naturalizando, con este imaginario, la idea de fuerza viril en tanto amalgama social.

Si bien en estas composiciones no aparece figura femenina alguna, adentrándome hacia la plaza mayor la fachada de una Iglesia en honor de una Santa, nos permite reconocer el lugar de la mujer en esta historia. Arriba, los símbolos de los poderes maculinos, enormes y barrocas heraldicas engalanadas con motivos vegetales; en el centro, pero abajo, cercada y portando reminiscencias fálicas, la figura femenina.

JerarquiaFachada

Obras religiosas y civiles, con el uso de las presencias masculinas y femeninas que realizan, nos remiten una y otra vez a una jerarquía de ordenación de supremacía masculina con ellos arriba, y ellas abajo.

JerarquiaFuente

Coherente, por otro lado, con el reconocimiento de “actividades” y roles a desempeñar en el espacio público que se les asigna a unos y otras. Suelen ser hombre los “padres” que guían y ordenan.

PadreSanRosendo

Son ellos quienes se informan, compiten por ocio y negocio, se entretienen mediante su acceso a bienes modernos.

CarobouxoInforma

Rally

En caso de explícitos homenajes a la memoria colectiva, se echa mano de figuras celestes y volátiles, juveniles, casi andróginas,

Muso

AlOsCaidosya sea que el motivo sea conmemorar una causa nacional, o  una “xeración da posguerra (…) como héroes y antohéroes que iluminaron con aqueles cromos e comics turbadores a nosa imaxinación fantástica.

placa

Son ellas, en contraste, y sus cuerpos quienes abrigan, cuidan incluso se disponen abiertas a la vida desde abajo,

Madre_Fut


son ellas quienes sirven desempeñando oficios tradicionales,

Castañeiralechera
quienes incluso en sus representaciones más propiamente modernas, se les limita a portar una hoja de papel (seguro un verso; no una obra en forma de libro, no una cruz, no una prensa, mucho menos un vehículo de carreras) como signo de distinción, rasgo que condensa y en el que se plasman los motivos de conmemoración del personaje, y con ella del colectivo.

Producto moderno por excelencia, los entornos urbanos desvelan imaginarios y jerarquizaciones históricas, de longue durée como se diría en la escuela de los Annales, profundamente arraigadas en valoraciones y atribuciones que realizan sus residentes cotidianos.

Las memorias literalmente petrificadas a las que se nos exponen por el hecho de habitar, de transitar los espacios urbanos, forman parte de toda una serie diversa, plural y heterogénea de prácticas de la vida cotidiana en cuyos entrelazamientos se anudan los ejercicios del poder.

Las sagas de ficción, la prensa (como lo denuncia mi compa Carlos desde su Ínsula Negra), los medios audiovisuales junto con las ciudades modernas, de las que aquí solo hemos  andado por una de ellas, pueden considerarse emblemas y centros neurálgicos en la emergencia y actualización cotidiana de los estados nacionales y su ordenamiento del mundo. Con las gafas violetas puestas, podemos desvelarlas como producto y reflejo de una sociedad patriarcal donde las mujeres aparecen como un mero complemento subordinado.

Estos, entre otros dispositivos y entornos de socialización, se erigen como nodos recreativos y vigilantes de la red imaginaria del poder patriarcal que diría Roger Barta. Estructuras míticas y simbólicas que generan constantemente mitos de normalidad y marginalidad alrededor de espacios y personajes cuyo poder simbólico e imaginario es bastante mayor, aun sin desdeñar ésta última, que su fuerza efectiva.

La posibilidad de cuestionar eficazmente a ésta última, pasa necesariamente por reconocer, sumarse e impulsar poderes simbólicos e imaginarios alternativos. En 12 Causas Feministas, y sus denuncias a lo largo de este primer mes del año 2012 acerca de la violencia simbólica, bien que lo saben.

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