Dramaturgias hispánicas, s. XXI – 1

JoseZ2015M

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Por una confluencia transciudadana: #DemocraciayPunto.

Juntos_Galeano“Ojala podamos tener el coraje de estar solos, y la valentía de estar juntos” escribió en su día Eduado Galeano. De cara a las próximas elecciones generales en España, creo que dentro de esta fórmula se precisa incluir la lucidez y la  generosidad como garantes de esa valentía.

1. Podemos con las formas políticas de siempre?

No quiero extenderme en el cuestionamiento a las formas, demasiado parecidas a las de siempre, que ha desplegado Podemos a lo largo de su corta historia, y que parecen reafirmarse de cara a afrontar este escenario electoral. Las críticas internas se han venido sucediendo y canalizando como acopio de firmas contra sus fórmula de primarias, impuesta desde su cúpula, o como artículos digitales, desde dentro y desde fuera, que desmontan sus intenciones de constituirse como marca paraguas capaz de aglutinar las diversas sensibilidades ciudadanas a favor de un cambio radical, de raíz, en las formas de hacer política. 2015M_MapaMutacionesSensibilidades, formas de hacer y entender la política que en su momento se manifestaron unitariamente en el llamado por una Democracia real que alumbraran, hace ya más de cuatro años, al 15M, pero que desde entonces no han hecho más que dispersarse e ir canalizando, fluyendo en sus diversas dimensiones territoriales, temáticas y sectoriales, hacia una enorme cantidad de iniciativas ciudadanas, desde abajo, con menor o mayor alcance y continuidad, pero en los que sin duda se tiende a la desilusión ante las actitudes personalistas y soberbias que se transmiten desde las estructuras del más clásico partidismo tejidas alrededor de la figura de Pablo Iglesias.

En resumen, si se puede, pero solos no Podemos, y hay quienes piensan que aún se está a tiempo para no hacer de éste un proyecto fallido. Se trata, simplemente, de seguir fluyendo en este expandir de competencias y frentes, y no implosionar en una única marca, por más novedosa y esperanzadora que se presente. 

2. Ahora en común… ¿qué?

Tratando de cubrir este espacio de creciente desilusión, nace Ahora en Común como una marca confluyente para ganar las elecciones generales mediante la conformación de una candidatura ciudadana. AhoraenComunPgWebTras de ella se agrupan cargos de IU, del propio Podemos, y de Equo, pero sobre todo diversas personalidades de la sociedad civil e integrantes de las múltiples candidaturas populares que se presentaron a las últimas elecciones municipales y autonómicas como Ahora Madrid, Zaragoza en Común, Ganemos Palencia o Cambiemos Murcia.

Recogiendo la denominación propuesta por el carne crudo Javier Gallego en su columna de eldiario.es el pasado 9 de junio, esta nueva iniciativa realiza un llamamiento para conformar un acuerdo en torno a “una serie de puntos programáticos de sentido común” que dicen reflejar el “consenso social de nuestro tiempo: recuperación de la soberanía, regenerar y profundizar la democracia, restituir la decencia y la transparencia en el ejercicio de la función pública, defender la universalidad de los derechos humanos (educación, sanidad, alimentación, vivienda y trabajo) y establecer la dignidad, la igualdad, la sostenibilidad, la participación y la justicia como principios rectores de la nueva política que exigen los retos y oportunidades del siglo XXI”.

En lo que me parece una síntesis, bastante escueta y bien narrada, de los principios programáticos que en su momento impulsaron el Manifiesto de la Plataforma Democracia Real Ya, nadie que se sienta identificado con aquella pristina declaración de principios, dejaría de identificarse con esta nueva versión.

Un punto a favor de Ahora en Común es el de reconocer la necesidad de espacios amplios en los que se sientan cómodas “todas las personas y fuerzas políticas que apuestan por el cambio”, para lo cual se posicionan a favor de un “método inclusivo y democrático que garantice la pluralidad y la equidad en el proceso de elección de los candidatos y candidatas”; con el objetivo, no podría esperarse otro, de “inaugurar una era de Gobierno de las personas y para las personas”.

Ahora bien, personalmente, y apelando a mis (de)formaciones antropológicas que me alertan al asumir que el sentido común es el menos común de los sentido, y antes de sumarme, emotivamente, a la etiqueta #QuieroConfluencia me asaltan algunas preguntas que pueden resumirse en una expresión de andar por casa: si, vale, pero ¿Cómo? Es decir, ¿son replicables las diversas fórmulas que dieron lugar a las distintas candidaturas ciudadanas locales en una única fórmula estatal? Y si si, ¿a qué costo? Es decir, si tras esta idea de confluencia late la ya residual idea de “Unidad Popular” es previsible que se imponga, también aquí, el asamblerismo como núcleo del método de toma de decisiones por lo que éste nacerá secuestrado por quienes (personas y sobre todo grupos) puedan asumir  sus dinámicas de conciliación y desplazamientos, por lo que difícilmente se logrará la amplitud de espacio a la que se apela.

Y otra: los meses que quedan de aquí al inicio del próximo curso político, y que señalará sin duda el inicio de la fase de precampaña ¿es suficiente para generar un programa, concreto, viable, ilusionante que dé sentido de futuro a esa confluencia ciudadana, o nuevamente se trata, simplemente, de reclutar “en abierto” a unos cuantos rostros mediáticos que ayuden a dar un tirón electoral a, nuevamente, los grupos. personas, formas de hacer que siempre han estado ahí?

Finalmente, su posicionamiento abiertamente desde la izquierda ecologista ca a favor de una mayoría social de cambio, se estrella con la contradicción estadística ya señalada por Sergio Salgado en su intervención como representante del Partido X  en el Coloquio que sobre este tema realizara Espacio Público en el Ateneo de Madrid hace ya más de un año.

3. Hora de #SolucionesCiudadanas.

Más allá de los decálogos bienintencionados y, como lo señala el propio “Sergio X”, reconociendo que el demonio está en los detalles, se precisa asumir que no acabamos de dejar atrás este momento clave para ganar el tablero, como escribiera Gerardo Tecé, hace ya casi exactamente un año, y con él suscribo que “ni unos ni otros, ni los coleta ni los sin coleta pueden permitirse fallar ahora por culpa de personalismos o amor a siglas”

Apelaba, al iniciar estas notas, a la generosidad y a la lucidez como garantes de la valentía que se precisa para permitirnos posicionarnos electoralmente juntos, a todas las fuerzas e inquietudes políticas,  a favor del cambio en las próximas elecciones generales. Pienso en la lucidez que encierra el reconocer que no se trata de cambiar una fuerza política por otra, sino de transformar, de una vez por todas y para siempre, las formas de hacer política, y en ese sentido alumbrar y canalizar las iniciativas que ya ha estado trabajando, fluyendo, desde hace tiempo, en los diversos frentes temáticos y territoriales con este mismo horizonte. De ahí, se precisa generosidad para abrirse, y recoger en su dispersión los programas y métodos, las soluciones ciudadanas que ya han dado pruebas de servir y de resultar viables en este camino.

No tenemos ya más tiempo de volver a empezar desde cero, ni podemos volver a confiar en nuevas caras o distintos nombres que en periodos  electorales se afanan por presentarse como buenos pastores, y una vez en la gestión de lo que nos es común puedan transfigurarse en más de lo mismo, en lo de siempre. Es hora de dejar de ser rebaños teniendo la valentía de ejercer una lucidez implicante y generosa que alumbre, reconozca e impulse lo mejor de la sociedad civil, independientemente de filiaciones ideológicas o carismáticas.

Personalmente estoy convencido de que el programa del Partido X, y su método, podrían ahorrar ingentes horas de debates, reuniones, y asambleas si se asumieran como el pacto ciudadano transversal y de  mínimos que es.

AsesormientoPxPodemosEl propio Pablo Iglesias, en su momento, y antes de amurallarse tras su estructura aplanadora, llegó a reconocer el carácter innovador y empoderante del mismo, pero parece haberse dado cuenta, muy pronto que con un método como el del Partido X los personalismos y las decisiones centralizadas no tienen lugar.

El que se asumiera su asesoramiento técnico y sus sistemas de participación ciudadana por parte de Ahora en Común para las elecciones que se avecinan, contribuiría sin duda a abrir este proceso de cambio a agrupaciones y personas que no se identifican, necesariamente, con las etiquetas de la izquierda ecologista, pero si con la necesaria (r)evolución democrática que se demanda desde las ciudadanías y que urge emprender en España, y en su momento trasladar a Europa toda.

Se trataría de una confluencia, si, pero transciudadana, es decir, entre las personas, si; entre las agrupaciones que federan competencia sin perder sus identidades, también; pero sobre todo para dar a luz nuevas formas de ejercer la ciudadanía.  Una ciudadanía cotidiana, vital, a favor de lo que nos es común.
HojaRutaPX
Por lo que conozco hasta ahora, en mi habitar enREDado, el método que se requiere para esta tarea ya está inventado, y conlleva tanto una detallada hoja de ruta, como un futuro realizable a partir de facilitar las soluciones que la sociedad civil organizada ya tiene, y que se denomina, simplemente, #DemocraciayPunto.

Y entonces si, EMHO (En Mi Humilde Opinión) #TocaConfluenciaX. 

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Apuros masculinos sobre el amor.

12 Causas Feministas

Tradicionalmente las mujeres han tenido que ofrecer sexo para conseguir afecto, y los hombres han tenido que dar o fingir amor para obtener sexo.

Como nos recuerdan desde la iniciativa 12 Causas Feministas para un 2013 menos machista: Cupido, el amor romántico, cuando menos atonta, y en el peor de los casos mata.

Denunciar las falacias patriarcales que fundamentan nuestras arcaicas ideologías preponderantes en torno al amor, es la causa que se nos propone  a lo largo del mes de febrero. Con tal motivo quiero compartir algunos apuntes de un libro, lamentablemente agotado, del ya fallecido sociólogo valenciano, Joseph-Vicent Marques y que me ha resultado esclarecedor para entender, entenderme y hacer frente a mis deformaciones de socialización patriarcal. Se trata de su Curso Elemental para Varones sensibles y Machista recuperables, en el que dedica su lección Quinta a las dificultades del amor.

PortadaCursoMarques0001El autor parte por denunciar la “soez tacañería” de nuestro lenguaje a la hora de designar los sentimientos a fin de delimitar la materia de la que habla. Así, más allá del amor a Dios, a los animales, a las filiaciones paradeportivas o sentimientos patrióticos, la  experiencia amorosa a la que nos referimos son aquellos sentimientos de afecto positivo que nos llevan a querer disfrutar del sexo con una persona, a querer compartir la residencia con ella, o a ambas cosas.

Y es que, como subraya el propio Josep: amor, sexo y convivencia son cosas distintas aunque se presentan juntas. La atracción sexual, para bien o para mal, se da dentro y fuera del terreno del amor. La convivencia, por su parte, tiene que ver con el amor, pero básicamente con la compatibilidad de caracteres y las formas de utilizar un comerdor-salón, una cocina o un cuarto de baño únicos. El amor consiste en amar pero se manifiesta en actividad o en inactividad sexual, y en gestos de buena o de mala convivencia.

Coherente con el objetivo pedagógico de su obra, Josep realiza su exposición a partir de las quejas más frecuentes de las mujeres respecto del colectivo masculino en materia amorosa. No sin antes compartirnos algunas de las ideas básicamente estúpidas que sustentan la filosofía amorosa con la que hemos sido educadas, mujeres y hombres, y estrechamente relacionadas con  los rasgos del amor romántico que denuncias las voces feministas, y según los cuales: 1) no hay más de tres o cuatro tipos de amor: familiar (entre parientes), de enamoramiento para casarse, y platónicos (irrealizables); 2) lo demás son amoríos, pasiones funestas o confusión entre el corazón y la entrepierna, 3) se puede graduar a quien se quiere más, como si el sentimiento tuviese un factor único; 4) si uno se enamora o se casa, cualquier otro amor desaparece o se convierte en amenaza, y 5) el enamoramiento conduce al matrimonio, donde el amor no desaparee sino que se transforma en otra cosa más tranquila y profunda (al parecer, compatible con los bostezos y las bofetadas).

Se trata de una visión reduccionistas, sin duda, pues busca contener la diversidad de formas —clases de amor, dice Joseph— en las que puede expresarse un sentimiento a lo largo del curso de vida, y en el cual suele experimentarse el amor de distintas maneras con cada pareja, e incluso dentro de cada relación según la época.

Ahora bien, aun cuando se compartan estas ideas generales y absurdas por hombres y mujeres sobre nuestros vínculos amoroso, se nos transmiten de forma  distinta. En pocas palabras: a los hombres se nos previene contra el amor, mientras que entre las mujeres se realiza una propaganda desmesurada sobre el mismo.

En el primer caso, y mediante leyendas del tipo Adán y Eva, Sansón y Dalila, o Circe y Ulises, o historias sobre guerras, tronos y reinos perdidos por culpa de funestas intervenciones femeninas, se nos previene ante un sentimiento que en su forma básica se presenta como desbordamiento, y que suele relacionarse con actitudes como la confianza, el abandono, la dulzura, la entrega y la contemplación, todas ellas identificadas “oficialmente” como femeninas. Al tiempo de exigírsenos imitar la dureza y la fuerza propias del modelo masculino, y someternos a una sobre estimulación en torno al ejercicio de nuestra sexualidad en términos exclusivamente genitales, como vías de “conquista” sobre personas supuestamente inferiores y reafirmación personal. En resumen, los varones más que educados sobre el amor, somos vacunados en contra de él, dando como resultado nuestra tendencia a reprimirlo, a negarnos a nosotros mismos que amamos, a ponerle límites al sentimiento y a expresa poco y mal nuestro amor o nuestros amores.

Por su parte, a las mujeres en su educación tradicional son conformadas como seres no para sí mismas ni para la interacción social, sino para otros: en un primer momento para la madre y el padre, más tarde para el marido y los hijos; personas a las que debe dar amor y de quienes espera recibirlo.

El gran logro de su vida será conseguir el amor –o algo que se parezca— y su gran frustración será no encontrarlo. Hiperestimuladas hacia el amor, se les enseña a confundir amor con matrimonio y a idealizar a la pareja y al sexo; al tiempo que se les brinda una coartada embellecedora y unificadora de las diversas servidumbres, dominaciones o dependencias a las que se les someten. Todo en tanto pruebas de amor y en cumplimiento de su supuesta vocación amorosa.

Nosotros, prevenidos hacia el amor y ellas amoradictas, así nos va. Como lo ha señalado María Martín, Coordinadora de Especialistas en Igualdad, y representante en España de AMAN en sus vueltas con el amor: “Celebramos un amor anticuado, generador de relaciones de dominación y sumisión, que entrega los cuerpos de las mujeres a decisiones ajenas a ellas y anatemiza los de quienes, hombres y mujeres, se alejan de la sexualidad tradicional”.

Las conclusiones y ejercicios que nos propone Josep-Vicent al colectivo masculino son puntuales:

  1. Empezar por reconocer nuestro amor, como primer paso para reflexionar sobre él y actuar coherentemente.
  2. Desarrollar el amor, en sus diversas dimensiones inerpersonales: a las amistades, con nuestra compañera, hacia hijas e hijos. A fin de no acabar amando al gerente de la empresa en la que trabajamos, o al más reciente ganador del balón de oro.
  3. No alarmarnos antes nuestra incomodidad con el amor ni ante la aparente facilidad de ellas ante el asunto. No tiene nada  que ver con ninguna propiedad biológica o metafísica de las mujeres, es producto de una determinada educación patriarcal al servicio de los hombres.
  4. Si amas, dilo, exprésalo. No seamos tacaños.  Mírela y dígale algo, aunque la primera vez sea solo “patata” ya progresará.
  5. Si no ama, no se excuse ante el silencio. Nuestra pareja tiene el derecho a saber por dónde andamos sentimentalmente.
  6. Tenemos el derecho a que no se nos exijan precisiones o compromisos que, honestamente no podemos dar. Es mejor aclararlo, sin olvidarnos de expresar verbalmente lo que sentimos por nuestra pareja.
  7. Niéguese a continuar la rueda de simulación (ese desigual intercambio de expectativas en las transacciones de amor por sexo, y de sexo por amor). Ni las mujeres están pidiendo a gritos que se les ame de por vida y con anillo, ni usted, probablemente, deja de estar necesitado de afecto cuando sólo cree tener urgencia sexual.
  8. Arriésguese. Si le da miedo el amor, sumérjase en él, no sea cobarde. ¿No que no debemos temer a nada? Para bien o para mal casi todo el mundo sobrevive a la experiencia y más muerte en vida ha producido la costumbre o el miedo que el amor.

Para finalmente extendernos una invitación:

9. No se asuste de amar a una mujer inteligente. Sólo muerden a los cretinos, y doy testimonio de que si somos capaces de renunciar a los privilegios y autopercepciones megalómanas de sentirnos con derechos sobre ellas que nos inculca el patriarcado, podremos sentirnos estimulados a ensanchar nuestras habilidades de comprensión y vinculación humanas.

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Sutiles sexismo urbanos

Toda ciudad cuenta memorias colectivas.

Al relatarnos, en mobiliarios y monumentos públicos un pasado reciente compartido, nos permite acercarnos a “la estructura espiritual” de la comunidad que la habita, diría Jodorowky.

Con sus ornamentaciones de los espacios de tránsito y convivencia, todo espacio urbano es capaz de desvelarnos una particular y nada neutral puesta al día de los significados impuestos como válidos y legítimos en esa comunidad. Las orientaciones y configuraciones que nos proporcionan, pueden leerse como ejercicios de poder, como materializaciones de la hegemonía en tanto celebración y legitimación permanente del Régimen de Verdad y sus microfísicas con las que se reproduce, diría Foucault.

Con éstos presupuestos de la antropología urbana y procesual en mente, y luciendo las gafas violetas que me han enseñado a usar las Causas Feministas, salgo a pasear por la ciudad del noroeste ibérico en la que habito y me detengo, no tanto en personajes, fechas, motivos singulares que la distinguen; como ante las huellas y las pisadas patriarcales que, cual personajes urbanos y modernos al habitarla, nos habitan.

No me detengo demasiado ante la publicidad sexista y sus lenguajes y usos corporales,PubliClubHaway

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EstreotiposBarber

agrupamientos y modelos Barbie unisex que saturan permanentemente medios y espacios comerciales.

Al cruzar las calles rumbo al centro, recuerdo el debate que se diera hace algunos años en España (en uno de los mejores momentos para las causas feministas en términos de iniciativas y políticas públicas, y que ahora pareciera tan lejos), sobre la señalización androcéntrica de nuestras ciudades, dando pie a propuestas a favor de una señalización urbana igualitaria.

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SenalPasoRojoY ello a pesar de que a esas horas, casi a media mañana, suelen ser ellas las principales usuarias de estos espacios.

Casualmente esa misma noche, en la red, me doy de bruces con algunas propuestas “alternativas” que me recuerdan las notas de Ethicmaps acerca de lo real que hay en lo ficticio.

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En la medida en que me acerco al casco viejo, se empiezan hacer más frecuentes las plasmaciones del ordenamiento patriarcal, sus valoraciones y jerarquizaciones.

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Lo que más abundan son los escudos,

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heráldicas que nos remiten a los linajes patrilineales (de hecho nuestros apellidos suelen componerse por esa misma línea, en tanto incluyen el del padre y el del padre de la madre);

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al mismo tiempo que a la legitimación del uso de la violencia como herencia medieval y moderna que asume como protagonista ideal al caballero – guerrero.

De repente, unos pasos más adelante, la fachada de un edificio oficial me confronta con una suerte de sintética parábola de los legados patriarcales que confluyen para dar principio de legitimidad al estado moderno. 

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En su centro,  arriba y dentro de un nicho, la figura de un jerarca religioso. A sus costados, en perfecta armonía neoclásica que resalta sus falsos pilares, dos heráldicas distintas pero en posición simétrica dentro del conjunto, que nos remontan, además, a los pactos patriarcales con los que se forjó, históricamente, la unidad territorial de los estados nacionales presentes, en este caso, como bandera que en su contextualización arquitectónica da visos de continuidad evolutiva respecto a los muy viriles estandartes de guerras, combates y violentos torneos medievales.

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Unos pasos más adelante, y en otros emblemático edificio público, las imágenes religiosas en su dimensión más explícita se han substituido, como soporte y marco del escudo, literalmente, “nacional”, por dos figuras de leones macho naturalizando, con este imaginario, la idea de fuerza viril en tanto amalgama social.

Si bien en estas composiciones no aparece figura femenina alguna, adentrándome hacia la plaza mayor la fachada de una Iglesia en honor de una Santa, nos permite reconocer el lugar de la mujer en esta historia. Arriba, los símbolos de los poderes maculinos, enormes y barrocas heraldicas engalanadas con motivos vegetales; en el centro, pero abajo, cercada y portando reminiscencias fálicas, la figura femenina.

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Obras religiosas y civiles, con el uso de las presencias masculinas y femeninas que realizan, nos remiten una y otra vez a una jerarquía de ordenación de supremacía masculina con ellos arriba, y ellas abajo.

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Coherente, por otro lado, con el reconocimiento de “actividades” y roles a desempeñar en el espacio público que se les asigna a unos y otras. Suelen ser hombre los “padres” que guían y ordenan.

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Son ellos quienes se informan, compiten por ocio y negocio, se entretienen mediante su acceso a bienes modernos.

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Rally

En caso de explícitos homenajes a la memoria colectiva, se echa mano de figuras celestes y volátiles, juveniles, casi andróginas,

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AlOsCaidosya sea que el motivo sea conmemorar una causa nacional, o  una “xeración da posguerra (…) como héroes y antohéroes que iluminaron con aqueles cromos e comics turbadores a nosa imaxinación fantástica.

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Son ellas, en contraste, y sus cuerpos quienes abrigan, cuidan incluso se disponen abiertas a la vida desde abajo,

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son ellas quienes sirven desempeñando oficios tradicionales,

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quienes incluso en sus representaciones más propiamente modernas, se les limita a portar una hoja de papel (seguro un verso; no una obra en forma de libro, no una cruz, no una prensa, mucho menos un vehículo de carreras) como signo de distinción, rasgo que condensa y en el que se plasman los motivos de conmemoración del personaje, y con ella del colectivo.

Producto moderno por excelencia, los entornos urbanos desvelan imaginarios y jerarquizaciones históricas, de longue durée como se diría en la escuela de los Annales, profundamente arraigadas en valoraciones y atribuciones que realizan sus residentes cotidianos.

Las memorias literalmente petrificadas a las que se nos exponen por el hecho de habitar, de transitar los espacios urbanos, forman parte de toda una serie diversa, plural y heterogénea de prácticas de la vida cotidiana en cuyos entrelazamientos se anudan los ejercicios del poder.

Las sagas de ficción, la prensa (como lo denuncia mi compa Carlos desde su Ínsula Negra), los medios audiovisuales junto con las ciudades modernas, de las que aquí solo hemos  andado por una de ellas, pueden considerarse emblemas y centros neurálgicos en la emergencia y actualización cotidiana de los estados nacionales y su ordenamiento del mundo. Con las gafas violetas puestas, podemos desvelarlas como producto y reflejo de una sociedad patriarcal donde las mujeres aparecen como un mero complemento subordinado.

Estos, entre otros dispositivos y entornos de socialización, se erigen como nodos recreativos y vigilantes de la red imaginaria del poder patriarcal que diría Roger Barta. Estructuras míticas y simbólicas que generan constantemente mitos de normalidad y marginalidad alrededor de espacios y personajes cuyo poder simbólico e imaginario es bastante mayor, aun sin desdeñar ésta última, que su fuerza efectiva.

La posibilidad de cuestionar eficazmente a ésta última, pasa necesariamente por reconocer, sumarse e impulsar poderes simbólicos e imaginarios alternativos. En 12 Causas Feministas, y sus denuncias a lo largo de este primer mes del año 2012 acerca de la violencia simbólica, bien que lo saben.

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12 Causas Ciber-feministas.

(…) no podemos luchar contra las desigualdades sin Internet, ya que éste produce cambios en la distribución del poder que está produciendo esas desigualdades, y podemos aprovechar esos cambios en un sentido liberador.
Margarita Padilla, hacker y autora de El kit de la lucha en Internet (Traficantes de Sueños)


En esta primera entrada del año quiero sumarme, felicitar y compartir la iniciativa impulsada por Especialista en Igualdad denominada 12 Causas Feministas para un 2013 menos machista.

Lanzada como una “acción feminista global para visibilizar en común los machismos cotidianos”, tiene una clara apuesta de denuncia pedagógica pues se trata de conocer y comprender para erradicar.

La radicalidad de su propuesta política se centra en profundizar y dar a ver las raíces de la violencia de género. Adentrarse y denunciar los fundamentos ideo-prácticos, socio-culturales, ocultos por envolvente, en dos palabras, el Orden Patriarcal que propicia y sustenta, con sus legitimaciones e incluso “denuncias descafeinadas”, cómplices, los feminicidios. Reconociendo esta lucha como una causa planetaria.

IcebergFeminicidiosEsta campaña, operativamente, es un claro ejemplo de cómo internet es capaz de soportar la emergencia de una nueva política a la altura de la complejidad de nuestros tiempos. Una ciberpolítica feminista desde la inteligencia colectiva. En palabras de Laura Bugalho para la Revista piKara: “No puede ser que cada cual luche por su pequeña parcela si el campo es todo nuestro” . Esa es la idea que subyace a las 12 causas feministas para un 2013 menos machista y su acción feminista global, unir en un acuerdo de mínimos por encima de diferencias. En palabras de Entregrietas, se trata de una acción conjunta y anónima, de células que se unen para hacer un tejido fuerte y resistente, desde la individualidad de los grupos y personas participantes, que aportan diferentes visiones, contenidos y perspectivas.

De esta creación colaborativa ha surgido un programa temático, aun provisional, alrededor del cual se invita a aunar esfuerzos, multiplicar la sinergia y dar armonía a las más diversas voces a favor de la equidad.

  • ENERO. Violencia simbólica.
  • FEBRERO. Amor romántico.
  • MARZO. Paternidad corresponsable. Permisos iguales e intransferibles
  • ABRIL. Ecofeminismo.
  • MAYO. Violencia Económica. Desigualdad salarial.
  • JUNIO. Logros del feminismo para la sociedad.
  • JULIO. Información, medios y machismo.
  • AGOSTO. Diversidad sexual. Interseccionalidad. LGTB. Queer.
  • SEPTIEMBRE. Coeducación. Educación con perspectiva de género.
  • OCTUBRE. Violencia Institucional.
  • NOVIEMBRE. Conceptos de violencia (género, familiar, doméstica, machista…)
  • DICIEMBRE. Juguetes sexistas.

Abiertas a adhesiones y aportaciones personales, colectivas, digitales; en menos de un mes se ha difundido rápidamente por territorio español, y ha brincado el charco impulsada por colectivos, personas, medios, incluso instituciones desde Argentina y Chile hasta México pasando por Colombia, Venezuela, Ecuador, Costa Rica.

Su andar apenas empieza en un intento por coordinar, temáticamente, la diversidad de sensibilidades, perspectivas y acciones posibles a favor de la igualdad real y efectiva, equitativa, entre hombres y mujeres. A favor de la creación de un mundo más justo.

Nos acompañamos.

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Traiciones patriarcales a la ilustración. V y último

La bipolaridad opresiva.

El Orden patriarcalLa construcción liberal ilustrada de lo “privado” incluía en sus orígenes la intendencia y reproducción domésticas y a quienes “naturalmente” se les concibe más aptas para su realización: a las mujeres.

Como hemos podido constatar de la mano de Cristina Molina de forma resumida, tanto en el pensamientos de Locke, como en el de Rousseau y aún en el de Mill, la sujeción de la mujer se realiza indicándole su lugar, su sitio y con ello imponiéndole limites, un campo de acción específico tanto en sentido práctico como simbólico, donde presuntamente su ser y su capacidad deben desarrollarse y realizarse. Así, la adscripción a la esfera privada en el ámbito de lo doméstico es el mecanismo por el que, en la tradición ilustrada y en la ideología liberal, se opera la marginación de la mujer de las promesas ilustradas: fuera de “lo público” no hay razón, ni ciudadanía, ni igualdad ni legalidad, ni reconocimiento de los otros.

El pensamiento ilustrado liberal encierra a la mujer en lo privado-doméstico como condición de posibilidad para que el hombre acceda sin problema al reino público-político. Desde la dinámica de los géneros, se hace manifiesta una de las características más llamativas del patriarcado como forma de poder: su capacidad para asignar los espacios de lo femenino. Dentro de este marco teórico cobran sentido los debates sobre el carácter del trabajo de la mujer, que no podrá ser nunca liberado mientras se sitúe lo femenino en relación a lo privado – doméstico.

Así, la ilustración, desde sus orígenes, no cumple sus promesas. La razón a la que se apela no es la Razón Universal. La mujer queda afuera de ella. La mujer en el Siglo de las luces, sigue siendo definida como Pasión, Naturaleza, el “refugio fantasmático de lo originario” en términos de Montesquieu, previo al ámbito propiamente humano de lo social-civil. En clave feminista, la razón ilustrada que en un principio representa la promesa de liberación en común en cuanto a razón universal, se transforma en su opuesto, el patriarcalismo liberal, consumando y justificando la dominación y la sujeción de la mujer una vez definido “lo femenino” como naturaleza (Molina op. cit y Perspectivas Feministas en Teoría Política Castells, C., compiladora, Paidos, 1996).

Si “lo privado” (doméstico) en la tradición clásica ilustrada apela al reino de la “necesidad” donde se realizan los trabajos de mantenimiento y sobrevivencia del individuo y representa un estadio pre-político; bajo las doctrinas liberales se redimensiona en términos de la “propiedad privada” que, en cierto modo, es el  “otro yo” del propietario. Este sentido liberal de lo privado hace referencia a “lo propio” que se distingue frente a “lo común” o frente al Estado. Pero en cuanto a la mujer se refiere, “lo privado” no sale nunca del ámbito doméstico, de la esfera de la necesidad.

La dicotomía público/privado es, en ultima instancia, una cuestión de valoración, del establecimiento de unos códigos valorativos que hacen coincidir las actividades menos estimadas en una sociedad dada con el espacio propio de la mujer —que siempre será el reino de “lo privado” en cuanto “lo no relevante”— mientras que las actividades que cuentan con la estima y la aprobación social se reservan como espacios de lo masculino y se llaman “públicas”. En la medida en que se establece así una jerarquía de valores para los espacios del hombre y de la mujer, existe una constante retroalimentación o actualización en todo el mecanismo; y el hecho de que la mujer ocupe un determinado espacio, hace que se desvalorice esa parcela.

A lo largo de toda la época moderna y contemporánea, un gran número de esposas han tenido siempre que entrar en el mundo público del empleo remunerado para asegurar la supervivencia de sus familias. No obstante, su presencia ha servido para subrayar la continuidad patriarcal existente entre la división sexual del trabajo en la familia, y la división sexual del trabajo en el ámbito profesional. Las investigaciones feministas han mostrado que las mujeres trabajadoras se concentran en unas pocas áreas ocupacionales —“trabajaos propios de mujeres”— y en empleos poco remunerados de bajo estatus y consideración auxiliar (crf. Problemas Sociales de Género en el Mundo Global, Martines, coordinadora;  edt. Ramon Areces, 2006).

Una de las consignas más populares de feminismo radical es “lo personal es político”. Con esta toma de conciencia se busca rechazar explícitamente no sólo la separación liberal entre lo público y lo privado, al tiempo de subrayar la dinámicas de interdependencia entres estos dos ámbitos. Las feministas no han revelado cómo las circunstancias personales están estructuradas por factores públicos —leyes sobre la violencia y el aborto, por el estatus de “esposa”, por políticas relativas al cuidado de los hijos, por la asignación de subsidios propios al Estado de Bienestar y por la división sexual del trabajo en el hogar y fuera de él—, al tiempo que han subrayado cómo en los debates sobre la vida laboral, tanto liberales como marxistas, dan siempre por supuesto que es  posible entender la actividad económica prescindiendo de la vida doméstica.

Revelaciones feministas Se suele olvidar que el trabajador puede estar listo para hacerlo y concentrarse en él completamente liberado de la cotidiana necesidad de preparar la comida, fregar, lavar y atender a posibles crías sólo porque estas tareas son realizadas de forma no remunerada por la esposa. Y cuando se trata, además de una trabajadora remunerada, se cae en lo que suele llamarse la “doble jornada”, pues aún en ese caso no puede liberarse de sus actividades “naturales”.

Éstas, entre otras críticas feministas a la dicotomía entre privado y público, subrayan que estas categorías aluden a dos dimensiones interrelacionadas de la estructura del patriarcalismo liberal; no necesariamente se sugiere que no pueda o no deba trazarse ninguna distinción entre el aspecto personal y político de la vida social.

En definitiva, a partir de estas críticas y sus muy diversas propuestas de reflexión y acción, las feministas están intentando desarrollar una teoría de la práctica social que, por primera vez en el mundo occidental, sería una teoría verdaderamente general —incluyendo a hombres y mujeres por igual— basada en la interrelación, y no en la separación y oposición de la vida individual y la colectiva, de la personal y la política.

HeCanDoItA un nivel inmediatamente práctico, esta necesidad se expresa en la que quizás sea la conclusión más clara de la crítica feminista: si las mujeres han de participar plenamente como iguales en la vida social, los hombres han de compartir por igual la crianza de los hijos y otras tareas domésticas. Mientras a las mujeres se les identifique con este trabajo “privado” (del varón), es decir doméstico, su estatus público siempre se verá debilitado.

Esta conclusión no niega, como suele argumentarse, el hecho biológico de que son las mujeres y no los hombres quienes paren; lo que niega es el supuesto patriarcal según el cual este hecho biológico conlleva que únicamente ellas pueden criarles.

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Entre eras

 

Es tiempo amor de amar sin límites.

Es tiempo amor de entregas sin reserva.

 

Amanecer de nuevo siglo nos incita.

Atardecer de viejas fórmulas se agotan.

 

Son días de despertar con nuevos ojos

estrenar mirar sobre herencia de siluetas.

Días de extrañar lo humano entre lo humano

e inventar lo propio con los otros.

 

Recreación del mundo, que se desgrana, con nuevas ganas.

Recreación del “hombre” que de tanta hambre

se olvida de sus orígenes hembra

de sus comienzos de lumbre

de su vagar de siglos fecundando muchedumbres.

Es tiempo.

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